La calle
La calle huele a caos,
la decadencia es el barro de los zapatos
en la decepción de cada transeúnte,
los gritos de cansancio son bostezos de final de la tarde
estos silenciados al llegar a las ciudades dormitorio;
humillados
decrépitos
y adaptados
volverán al mismo sitio,
la costumbre es el mal de la sociedad sumisa.
La calle tiene hambre,
en filas de desesperación se va la quincena
filas de ira pasiva y desmoralización
la descomposición de la sociedad es progresiva
y el despertar social también busca migajas de pan;
los llantos son en los adentros
y dentro de cada bolsa vacía se van los sueños.
¿Qué más se puede hacer?
Los días pasan y la dignidad perece.
La calle ahora está en silencio
la espera del cambio se convirtió en la espera de conseguir comida
el hambre nos llevará a otra fila
a fin de cuentas el estómago vacío no exige libertades.
Cachalote
2015

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